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El Milagro de las Almendras Garrapiñadas

Quizá llame un poco la atención el curioso título que le he puesto a este artículo, pero al final comprenderéis el por qué. La transformación que realiza el azúcar, primero convertido el líquido por su contacto con el agua, después sólido y reseco y finalmente convertido en caramelo merece que llamemos al proceso de hacer Almendras Garrapiñadas un verdadero Milagro.

No hay cosa más fácil que hacer unas Almendras Garrapiñadas. Eso sí, os aconsejo que tengáis cuidado al hacerlas, porque cuando el caramelo está hecho nada hay que queme más.

Paso a contaros cuáles son los ingredientes:

  • Un vaso de agua
  • Un vaso de azúcar
  • Un vaso de almendras. 

Os dejo una imagen del tamaño de los vasos que he usado para conseguir llenar un bote de medio kilo.

 

 

Modo de hacerlo

Echamos el agua y el azúcar y a continuación las almendras. Yo he usado en este caso almendra comuna, pero valdría igualmente la largueta y la marcona. Todas quedan riquísimas. Poned el fuego a tope e id removiendo la mezcla. Tardará unos minutos en producirse la evaporación del agua. Durante unos 5 o 10 minutos, la mezcla tendrá la siguiente pinta. Hay que ir removiéndola.

 

Sin dejar de remover, la mezcla irá espesándose (a fuego alto) y llegará un momento en el que, con el agua a punto de evaporarse por compleo, el azúcar empezará a endurecerse y cristalizarse. En ese momento, bajad el fuego a la mitad y continuad removiendo la mezcla. Os resultará mucho más complicado, porque el azúcar se endurecerá por los bordes de la olla o la paella. Apartadlo del fuego unos segundos y continuad removiendo para que el azúcar se mezcle con las almendras.

Y aquí es cuando se producirá el milagro. Una vez habéis removido toda la mezcla que, como os digo, os costará porque se endurece bastante, devolvéis la olla al fuego y volvéis a subirlo bien algo. Seguís removiendo y comenzaréis a ver como el azúcar va derritiéndose y convirtiéndose en caramelo. Lo seguís removiendo y mezclándo el caramelo con las almendras hasta que estén completamente cubiertas y adquieran un color oscuro.

 

Cuando tenéis las almendras completamente cubiertas por el caramelo milagroso en el que se ha convertido el azúcar, colocaremos las almendras (ojo que queman muchísimo) sobre la encimera o un papel vegetal. Como quedan muy pegadas, hay que ir apartándolas con la espátula para que no se queden hechas una bolsa enorme. Y a continuación, hay que dejarlas enfriar para que empecemos a disfrutar este maravilloso manjar, fácil y rápido de hacer, que gusta a niños y mayores.

 

A comer!!