El Matarraña, la ‘Toscana española’ en la que brota el sabor de antaño

El Matarraña, la ‘Toscana española’ en la que brota el sabor de antaño

Encajonadas en un triángulo geográfico situado entre las provincias de Teruel, Casellón y Tarragona, 20 localidades de entre unas pocas decenas de habitantes y unos cientos -la localidad más importante no supera los 2.500 habitantes- aparecen entre paisajes típicos mediterráneos donde el cultivo del olivar, el almendro y la vid adquiere preeminencia. Las 20 en su conjunto conforman una entidad rural y administrativa llamada Matarraña.

Comarca con un patrimonio singular en el que conviven tradiciones históricas medievales donde el fuego reina tomando el mando de las noches de invierno. Sus ferias rinden tributo a la tierra, al olivo, al vino…, a las tradiciones y a la artesanía.

Cinco de sus municipios están declarados conjuntos históricos artísticos: Beceite, Calaceite, La Fresneda, Ráfales y Valderrobres, aunque muchos otros cumplen sobradamente con las características necesarias para gozar de este reconocimiento. Casas señoriales hechas con grandes piezas de piedra de sillería son el ejemplo más claro de la importante arquitectura civil del Matarraña, dotada también con una interesantístima arquitectura religiosa de la que encontramos claros ejemplos en sus inglesias, ermitas, portales y cruces en los caminos.

En sus parajes existen importantes restos de arte rupestre levantino, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La localidad de Cretas y también Beceite son las que presentan los puntos de interés más destacados en lo que respecta al arte primitivo de los primeros pobladores de estas tierras.

Los ríos Ulldemó, Algars, Tastavins y Matarraña cruzan esta comarca a la que se ha pasado a llamar la ‘Toscana española’ . Hoteles singulares apuntan aquí y allá una excelencia turística que busca el ‘andar lento’. Buitres, cañones de barrancos, actividades de naturaleza y gastronomía, todo se compagina, se entremezcla y se une en el Matarraña, que ofrece rutas de naturaleza y patrimonio natural y arquitectónico para todos los gustos y necesidades.

Gastronomía

Parada especial merece la gastronomía popular del Matarraña. Los restaurantes de la zona ofrecen una variada carta a base de los productos autóctonos, entre los que no puede faltar el melocotón de Calanda en época de temporada, el vino de la tierra, el aceite de oliva virgen extra del Bajo Aragón, el jamón de Teruel y el ternasco, productos de Denominación de Origen y autóctonos de esta tierra en la que el saber hacer de su buena mesa pone el resto.

Qué decir de la repostería tradicional, con productores y elaboradores que se han merecido la ‘C’ de Calidad alimentaria, marca que viene a reconocer el saber hacer y el saber mantener el rico patrimonio gastronómico que heredaron de las generaciones de antaño.

Los productos de primera calidad y el número de elaboradores que los trabajan a diario da muestra de la importancia que tiene la gastronomía y de cómo el saber hacer de antes ha sabido mantenerse hasta hoy.

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