Los hogares españoles consumen de media 129 millones de kilos de frutos secos

Los hogares españoles consumen de media 129 millones de kilos de frutos secos

Los hogares españoles consumen de media 129 millones de kilos de frutos secos y gastaron 922 millones de euros en estos productos. En términos per cápita son 2,9 kilos de consumo y 20 euros de gasto. El consumo más notable se asocia a las nueces (0,62 kilos por persona y año), seguido de los cacahuetes (0,27 kilos per cápita), de las almendras (0,25 kilos per cápita), de los pistachos (0,11 kilos per cápita), y de las avellanas (0,06 kilos per cápita), según datos del ministerio de Agricultura.

La demanda ha crecido en la última década. En la familia de frutos secos, la evolución del consumo per cápita durante el periodo 2011-2015 fue diferente para cada tipo de producto.

El consumo es mayor en personas mayores, mientras que desciende en los jóvenes. Alguien debería decirles lo importantes que son para mantener el cerebro en forma.. En los hogares donde compra una persona con más de 65 años, el consumo de frutos secos es un 50,4% per cápita más elevado, mientras que aparece una demanda más reducida en un -47,6% por persona en los hogares donde la compra la realiza un consumidor que tiene menos de 35 años.

En este sentido, los menores de 35 años cuentan con desviaciones negativas en la demanda de todos los tipos de frutos secos (llegan a un -66,3% en almendras y un -66,5% en nueces), mientras que los mayores de 65 años consumen una cantidad notablemente superior en este producto.

También hay diferencias si analizamos el número de habitantes de una localidad. Los municipios más pequeños (con menos de 2.000 habitantes) tienen un patrón de consumo que difiere positivamente de los valores medios en frutos secos. Por ejemplo, existe una demanda superior en almendras (184,8%) y nueces (46,2%). No obstante, la demanda de cacahuetes, avellanas y pistachos es inferior a la media.

En los municipios medios (de 10.000 a 100.000 habitantes) la casuística sobre la demanda de frutos secos es variada. Se parte de unos niveles de consumo inferiores a la media que se acentúan, por ejemplo, para almendras, nueces o avellanas mientras que, por el contrario, la demanda es superior en cacahuetes o pistachos.

Por último, en los grandes municipios (por encima del medio millón de habitantes) casi todas las variedades de frutos secos cuentan con una demanda con desviaciones positivas respecto a la media (la excepción principal está en las almendras).

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